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El Geohábito

Geohabito

 “Quiero sólo recibir aquello que me pueda interesar cuando realmente lo necesito aunque no lo haya previsto

No podemos adivinar siempre lo que debemos ofrecer a nuestros usuarios o publico objetivo, pero sí debemos saber respetar cuándo y cómo comunicarle una opción y por encima de ello que esa opción sea idónea para él o ella.

Hay infinitos criterios que motivan querer recibir o no una información de relevancia a una persona. El hecho es que la combinación de esos criterios son a su vez más infinitos todavía si cabe que los propios criterios. La conclusión a lo que nos lleva esto es que es imposible determinar siempre con un éxito del 100% acertar siempre en la forma de la relación con nuestro publico a la hora de avisarle de nuestra oferta. Debemos aceptar como un riesgo en la inversión de pretender hacerle conocedor de nuestra oportunidad, que una parte será errónea y quizá hasta negativa volviéndose en nuestra contra.

Este hecho es una obligación reducirlo a su mínima expresión si queremos crecer en el posicionamiento que el usuario debe tener de nuestra marca y valores asignados, debemos tender a erradicarlo aunque sea casi imposible.

En esa intención de minimizar el “daño colateral” de impactar a nuestro target de una forma adecuada, se deben dar los siguientes factores:

  1. Encontrar el momento temporal adecuado al producto y al del usuario para generar una correlación idónea
  2. Encontrar el contexto situacional, editorial o de contenido lógico y de valor añadido que el producto requiere para ser aceptado
  3. Encontrar el motivo de valor que haga que recibirlo en esa combinación espacio-tiempo sea muy positivo para él o ella.

Ningún medio puede hoy en día combinar estos tres factores con una eficacia amplia en la reducción de ese daño, a excepción del móvil combinado con el geoposicionamiento y un tratamiento de un factor fundamental: el geohábito.

Hasta ahora el móvil había irrumpido en la escena publicitaria como el idóneo para poder impactar a todos los usuarios en función de donde estén, pero esta capacidad no es la acertada. No debemos impactar ya a aquellos que se encuentren en un lugar determinado simplemente, sino a aquellos que cumplieran en un grado definido, la combinación adecuada de los siguientes parámetros tiempo-espacio:

  • Dónde estoy
  • A dónde voy
  • Por dónde he venido
  • Dónde he empleado tiempo
  • Cuánto tiempo empleo
  • Cuantas veces paso por un sitio
  • Cada cuanto paso por un sitio
  • Cuándo paso por un sitio
  • Etc..

Estamos ante un análisis del “geohábito” que nos va a llevar a conocer mejor y minimizar como nunca antes se había podido el margen de error a la hora de proponer nuestro valor a alguien para que así lo interiorice y ejecute la acción que esperamos a continuación.

Poder decidir a quien impactar en función de su desplazamiento y costumbres horarias nos permite ya gestionar una gran información que perfilada nos dará la opción de ser más eficaces en nuestra comunicación.